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Consulta V-Kids

Cortes de digestión, cacao crudo para niños y proteínas vegetales completas

Cortes de digestión, cacao crudo para niños  y proteínas vegetales completas

Para todos los papis que, además de preocuparse por su salud y la de los suyos, creen en una crianza sana y natural, hemos creado la Consulta V-Kids.

Un espacio que pretende resolver las dudas de padres vegetarianos/veganos, con el objetivo de que puedan cuidar aquello que más les importa de la mejor manera: proporcionando una alimentación saludable y equilibrada a los más peques.

Miriam Martínez, pediatra de www.mipediatravegetariano.com, responderá a vuestras preguntas.

¡Envíanos la tuya a vkids@solnatural.bio!

Mi hijo de 4 años no puede aguantar ni un minuto después de comer para zambullirse en el agua, pero el resto de padres hacen que sus hijos esperen 1 hora como mínimo para evitar un corte de digestión… ¿Está bien que se bañe después de comer, o es mejor que espere, como el resto de niños, 1 hora o más para bañarse? - Sergio P.

El “corte de digestión” como tal no existe. Entrar en el agua no corta la digestión. Lo que se conoce como corte de digestión es realmente un síncope (una pérdida brusca de conciencia) que ocurre cuando nuestro cuerpo pasa de estar a una temperatura caliente a una temperatura mucho más fría en cuestión de segundos. Si es grave, además de la pérdida de conciencia puede haber una parada cardíaca. Este fenómeno se conoce por el nombre de hidrocución (o síncope de hidrocución) y es similar a lo que ocurre cuando sufrimos una electrocución.

¿Por qué se ha llamado a este síncope durante mucho tiempo “corte de digestión”? Pues porque cuando estamos haciendo la digestión nuestro sistema digestivo está recibiendo un flujo de sangre más elevado de lo normal y eso hace que este síncope se pueda producir con más facilidad. Pero no es el hecho de estar haciendo la digestión lo que puede producir este accidente, sino el cambio brusco de temperatura que ocurre al sumergirnos en un agua fría después de estar en un ambiente caluroso.

El "corte de digestión" como tal no existe, por lo que los niños pueden bañarse después de comer. Eso sí, teniendo en cuenta algunas medidas, como hacerlo poco a poco o no tomar comidas copiosas justo antes del baño.

No es necesario que tu hijo espere un tiempo determinado para bañarse después de comer, pero sí debes enseñarle a seguir estas medidas para evitar que pueda sufrir un síncope por hidrocución:

1. No debemos zambullirnos bruscamente en el agua fría sin haber dado al cuerpo un periodo de adaptación, y especialmente si fuera del agua está haciendo mucho calor. Antes de meternos en una piscina o en el mar es importante mojarnos la nuca, las manos, las muñecas y los pies, o incluso darnos una ducha con agua templada o fresca.

2. No debemos zambullirnos en el agua inmediatamente después de haber estado haciendo una actividad deportiva o un esfuerzo físico importante, y más si ha sido en un ambiente caluroso. Conviene esperar unos minutos a la sombra y a continuación refrescarnos al menos manos, pies y nuca.

3. No debemos hacer comidas copiosas justo antes de meternos al agua. Las comidas copiosas nos hacen estar un poco somnolientos o incluso aletargados en las dos horas siguientes (la sangre se “desvía” desde la cabeza hasta el estómago - por eso nadie se puede concentrar bien después de una gran “comilona”) y ello nos predispone a sufrir un síncope cuando nos sumergimos en el agua fría. Los días de playa y piscina es mejor tomar tentempiés más ligeros y frecuentes (un sándwich, fruta, frutos secos, un batido) y dejar la comida principal para la noche cuando ya estemos de vuelta en casa.

4. Es importante estar acompañado de otras personas que nos puedan ayudar si tenemos cualquier clase de accidente en el agua. Si sufrimos un síncope de hidrocución, el que haya alguien cerca que pueda iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar y llamar a una ambulancia puede salvarnos la vida. Especialmente en el caso de los niños y niñas, nunca debemos dejar que usen solos la piscina.

He leído sobre los beneficios del cacao crudo, pero también que es muy estimulante. ¿Es bueno para los niños? ¿A partir de qué edad se les puede dar y en cuánta cantidad? - Vicky V.

Cacao raw crudo

El cacao tiene dos sustancias estimulantes: la cafeína y la teobromina. La cafeína es la misma sustancia que encontramos en el café y en el té, aunque en el cacao se encuentra en menor cantidad. Una cucharada de cacao puro en polvo contiene entre una quinta y una décima parte de la cafeína que puede haber en una taza de café y la cuarta parte de lo que hay en un refresco de cola.

La teobromina tiene propiedades estimulantes del sistema nervioso y diuréticas (aumenta la cantidad de orina) similares, aunque menos marcadas, que la cafeína. Ambas sustancias pueden tener efectos positivos a dosis pequeñas, pero debemos evitar tomarlas en grandes cantidades, sobre todo en los niños.

Como bien dices el cacao además tiene un gran número de sustancias antioxidantes que pueden ser beneficiosas. La mayor concentración de antioxidantes se encuentra en el cacao crudo, a continuación en el cacao puro y después en el chocolate negro (70% o más de cacao). Los chocolates con menos porcentaje de cacao o los elaborados con leche tienen muy poca concentración de antioxidantes y además su cantidad de azúcar compensa negativamente los efectos positivos de los antioxidantes.

Es mejor esperar hasta que el niño o la niña cumplan un año para empezar a darles cacao. A partir de esa edad se les puede dar el equivalente a una cucharada de postre al día. A partir de los 3 años ya podrían tomar una cucharada sopera.

El cacao, en su formato crudo, presenta una mayor cantidad de antioxidantes que el chocolate negro o los chocolates con leche, por lo que resulta más beneficioso y saludable.

En el caso del chocolate negro, a muchos niños les gusta mucho este sabor y se les puede dar el equivalente a media onza diaria a partir de que cumplen 18 meses; teniendo precaución de que no esté muy duro y lo puedan masticar bien sin riesgo de atragantarse. Los chocolates no negros y los chocolates con leche es mejor dejarlos para ocasiones especiales.

Recuerda, si vivís con animales domésticos, que estos son muy sensibles a los efectos del cacao y del chocolate y que dosis que para nosotros son normales para ellos pueden ser tóxicas, por lo que no dejes estos alimentos a su alcance.

¿Es cierto que hay que combinar las legumbres con los cereales para obtener proteínas vegetales completas? - Mª Jesús G.

Cereales y legumbres

No, esta es una teoría antigua que se desarrolló cuando no se conocían todavía bien los mecanismos por los cuales el cuerpo humano almacena los aminoácidos y construye sus propias proteínas.

Las proteínas están formadas por unidades más pequeñas llamadas aminoácidos, que se unen unos a otros en largas cadenas. En la naturaleza hay alrededor de 20 aminoácidos diferentes que están presentes en todos los alimentos, tanto en los animales como en los vegetales. Todas las proteínas por lo tanto son proteínas completas, puesto que todas contienen todos los aminoácidos. Cuando tomamos un alimento con proteínas, nuestro aparato digestivo rompe las cadenas de aminoácidos para que los podamos absorber uno por uno. Esos aminoácidos, añadidos a los que tenemos almacenados de días anteriores, serán usados para construir nuestras propias proteínas a medida que las necesitemos. El cuerpo humano dispone de una reserva de aminoácidos, al igual que dispone de una reserva de vitaminas y de minerales.

Todas las proteínas son completas, pues todas ellas contienen todos los aminoácidos, que se van añadiendo a los que ya tenemos almacenados. De este modo, las proteínas se van construyendo a medida que el cuerpo las necesita.

Cada grupo de alimentos destaca por tener mayor o menor proporción de uno o varios nutrientes, incluyendo los aminoácidos. Al comer diferentes grupos de alimentos a lo largo del día y a lo largo de los días vamos almacenando todos los aminoácidos de forma natural.

Llevar una dieta variada garantiza que obtengamos cantidades suficientes de todos y cada uno de los aminoácidos, así como de todas y cada una de las vitaminas y minerales que necesitamos para vivir. En la práctica esto significa que mientras que a lo largo de la semana incluyamos en nuestra dieta una buena variedad de legumbres, cereales, frutos secos, semillas y verduras, da igual el orden en que lo hagamos y la forma cómo combinemos estos alimentos unos con otros.

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