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3 claves para equilibrar tu alimentación este verano

3 claves para equilibrar tu alimentación este verano

Como en cada época del año, en verano nos toca adaptar la alimentación a las altas temperaturas que modifican las necesidades de nuestro organismo. La naturaleza nos ofrece alimentos convenientes y nosotros debemos adecuar también las cocciones, así como priorizar la hidratación. Además, algunos alimentos son especialmente adecuados para protegernos del sol. Hoy te daré mis tres claves para crear la mejor sinergia entre los alimentos y la época estival.

PRIORIZA ALIMENTOS DE NATURALEZA FRESCA O FRÍA

La Medicina Tradicional China clasifica a los alimentos según diferentes criterios. Uno de ellos es la naturaleza o energía intrínseca del alimento, que corresponde al efecto que éste tiene en el organismo cuando se consume.

Según su naturaleza, los alimentos pueden ser fríos, frescos, neutros, templados o calientes. La naturaleza de un alimento condicionará que éste sea capaz de calentar o enfriar el organismo, que se pueda digerir más o menos fácilmente, y que active más o menos el metabolismo. Todas las naturalezas deberían estar presentes en nuestra alimentación, pero las proporciones variarán según la constitución de cada persona y, por supuesto, el clima.

Según la Medica Tradicional China, los alimentos tienen efectos diferentes en nuestro organismo según su naturaleza: pueden calentarlo o enfriarlo, se pueden digerir mejor o peor, y activar más o menos nuestro metabolismo.

En verano buscaremos alimentos de naturaleza fresca o fría, que nos ayuden a apagar el fuego interno y dejaremos de lado o minimizaremos aquellos de naturaleza templada o caliente, que, al contrario, elevan nuestra temperatura y nos secan. Entre los alimentos del mundo vegetal, el grupo de las frutas y hortalizas es el más fresco y frío, mientras que, en general, los cereales y legumbres tienen naturaleza neutra. De entre estos últimos, los más adecuados para refrescarnos son el mijo, la quinoa, el maíz y la soja. Las especias, en su mayor parte, son de naturaleza templada o caliente.

En verano priorizaremos alimentos de naturaleza fresca o fría, como frutas y hortalizas, que podemos complementar con alimentos de naturaleza neutra, como cereales y legumbres.

PON CRUDOS EN TUS PLATOS

En la misma línea con lo anterior, los alimentos crudos tienden a refrescar el cuerpo y por eso mismo es que cuesta tomarlos cuando las temperaturas están bajas. De hecho, en invierno pueden resultar difíciles de digerir, sobre todo si eres de los que tienen frío interno. Pero en verano esto cambia y es buena idea zambullirse en el mundo de los crudos para, de paso, beneficiarse de sus ventajas nutricionales. Básicamente dos: contienen enzimas digestivas y sus nutrientes no son destruidos a través de la cocción, sino que quedan intactos. Y si no te apetecen los crudos, intenta al menos potenciar cocciones más cortas como los salteados ligeros o los escaldados.

Los alimentos crudos, además de refrescar nuestro organismo, tienen 2 grandes ventajas: facilitan la digestión y, al no estar cocinados, son más nutritivos.

ensalada con quinoaTOMA BEBIDAS QUE HIDRATEN DE VERDAD

En verano debemos ser muy cuidadosos con nuestra hidratación ya que hay que compensar la pérdida de agua y minerales por el sudor. Lo que es importante entender es que no todas las bebidas hidratan verdaderamente.

Existen bebidas como las alcohólicas o el café, que tienden a producir todo lo contrario. Optaremos, en cambio, por beber agua, zumos de fruta, horchata.

Los tés son más frescos que el café y, entre ellos, los menos fermentados (verde y blanco) son más frescos que los más fermentados (rojo y negro). Un té verde a temperatura ambiente, con unas gotas de limón, es una buena opción de bebida durante el verano.

Todos conocemos la importancia de hidratarnos en verano, pero no todas las bebidas valen: el agua, los zumos de fruta, la horchata y los tés verde y blanco son las que mejor te ayudarán a hidratarte.

Por su parte, una alimentación hidratada (alimentos que absorben agua durante la preparación, como cereales y legumbres) también es una manera de aportar líquidos y electrolitos a nuestro cuerpo.

Para acabar, recuerda que tu piel necesitará una atención especial durante estos meses de mayor exposición solar (¡ponte al sol!). Algunos alimentos te ayudarán a cuidarla: sandía, albaricoque, pimiento rojo, tomate

De hecho, todas las frutas y verduras de color rojo son ricos en licopenos, un carotenoide con gran actividad antioxidante que defiende la piel contra los radicales libres de la radiación solar y promueve las defensas naturales de la piel. Además, son alimentos muy refrescantes que disfrutarás tomando en momentos de calor.

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