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5 claves para preparar un Buddha Bowl perfecto

5 claves para preparar un Buddha Bowl perfecto

Yo pensaba que nunca había tenido el honor de comer un Buddha Bowl y, cuando me puse a investigar qué era este plato tan de moda, me di cuenta de que sí, que es uno de mis clásicos, solo que yo no le había sabido poner un nombre tan bonito.

Para preparar un Buddha Bowl solo hace falta tener un poquito de todo y reunirlo en un cuenco. Eso sí, solo valen ingredientes vegetarianos. Si quieres una versión que incluya pescado, tienes que prepararte un Poke Bowl.

Las opciones de ingredientes para preparar un Buddha Bowl son infinitas, pero, como siempre, se puede hacer mejor o peor. Sin ninguna duda, esta especie de ensalada puede ser sumamente nutritiva y equilibrada. A continuación, te presento mis 5 consejos para conseguirlo.

1. PLANTEA UNA BUENA PROPORCIÓN DE NUTRIENTES

Por lo general, el Buddha Bowl lleva algún cereal o legumbre, acompañado de vegetales. En mi versión, tendremos muchos vegetales acompañados de algo de cereal o legumbre.

Personalmente prefiero las legumbres, pues son más densas nutricionalmente, aportan más proteínas (algo muy importante a tener en cuenta en una dieta vegetariana/vegana) y generan subidas de insulina más suaves.

En mi Buddha Bowl, intentaré conseguir una proporción de 2/3 de verduras y 1/3 de legumbre. Y algo que nunca falta (¡nunca!) es un buen aporte de grasas, que aquí es muy fácil de incorporar en forma de aceite, aguacate o semillas. Las grasas son un ingrediente obligatorio en cualquier dieta saludable. También en las de adelgazar.

2. COMBINA CRUDO Y COCIDO

Aquí tienes la oportunidad de jugar con las texturas e, incluso, con las temperaturas. La mezcla de crudo y cocido nos da la posibilidad de conseguir las ventajas de uno y de otro. Con el crudo conseguiremos la máxima nutrición de nuestros vegetales, más enzimas digestivas, el crujiente, la frescura. Y con el cocinado conseguiremos digestiones más suaves y alimentos más calóricos y reconfortantes.

3. PONLE COLOR

El color nos habla de los antioxidantes que poseen los alimentos (los de origen vegetal). Cuanto más color tengamos en nuestro bowl, más antioxidantes diferentes tendremos. Y ya sabes que estas sustancias tienen un sinfín de beneficios para la salud, pues son grandes protectoras. Y, además, tu bowl, lleno de color se verá más bonito y apetecible. Recuerda que la adherencia (es decir, que te guste lo que comes) es un valor fundamental para establecer un buen hábito alimentario.

4. ACOMPÁÑALO CON UN ALIÑO SALUDABLE

El aliño debe ser sabroso y sano. Pero también debe ser suave para que no tape el sabor de tus ingredientes. Para mí, el tamari es, de lejos, la mejor opción. Pero, una vinagreta que nunca falla es la que lleva un buen aceite de oliva virgen, vinagre de manzana sin pasteurizar, un poco de mostaza, un dedito de miel, sal y pimienta.

Sobre todo, no estropees tu sagrado Bowl con salsas industriales que ni sabes lo que llevan.

5. SEMILLAS, EL MEJOR TOPPING

Las semillas, además de que quedan deliciosas, son una excelente manera de completar proteínas en el plato. Mis favoritas son las de sésamo negro: son ricas, decorativas y tremendamente nutritivas.

Un Buddha Bowl puede ser un mix de todo lo que te ha venido sobrando en los últimos días, ¡todo vale! Solo tienes que seguir estas 5 claves muy sencillas, pero que te asegurarán que tu comida sea 100% equilibrada, saciante y nutritiva.

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