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Conoce los pseudocereales y descubre por qué están tan de moda

Conoce los pseudocereales y descubre por qué están tan de moda

¿POR QUÉ SE LOS LLAMA “PSEUDOCEREALES”?

El prefijo “pseudo”, que significa “falso”, podría confundirnos, haciéndonos pensar que nuestros pequeños alimentos de los que hablaremos hoy, son algo así como una imitación de segunda categoría de los cereales de toda la vida. Como veremos, nada más lejos de la realidad: los pseudocereales son una alternativa maravillosa y en muchos casos más interesantes que los cereales “verdaderos”.

Los pseudocereales provienen de semillas de flores, a diferencia de los cereales que son el fruto de espigas de gramíneas. Su nombre se debe a que, aunque pertenecen a plantas de diferentes familias, su aspecto, uso culinario (como harina o grano) y propiedades nutricionales son similares a los de los cereales.

Los pseudocereales son en realidad semillas de flores con propiedades nutricionales semejantes a las de los cereales.

Existen varios tipos, de los cuales los más conocidos son el amaranto, la quínoa y el trigo sarraceno o alforfón.

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LOS PSEUDOCEREALES Y MI FAVORITO

Una primera característica muy importante de nuestros pseudocereales es que poseen un mayor valor nutricional que los cereales. Así, por ejemplo, los pseudocereales destacan por su riqueza en aminoácidos, lo que los convierte en grandes aliados de las dietas bajas en proteína animal.

Por otro lado, se trata de alimentos más fáciles de digerir y, por tanto, menos problemáticos para quienes lo cereales significan un problema a este nivel.

Además, ¡y muy importante!, los pseudocereales no contienen gluten. Como ya hemos explicado en otras ocasiones, se trata de un punto a favor de éstos, pues el gluten no tiene ningún interés en la dieta, para nadie. El gluten daña e inflama las paredes intestinales, con todas las consecuencias para la salud que esto puede tener.

Una de las mayores ventajas de los pseudocereales es que no contienen gluten, siendo aptos para dietas celíacas.

En mi podio de los pseudocereales se encuentra con gran ventaja el trigo sarraceno o alforfón.

Este alimento de origen asiático tiene un índice glucémico medio-bajo, de modo que su consumo no provoca picos altos de azúcar en sangre. Así, por ejemplo, un desayuno que reemplace el trigo convencional por el alforfón (en forma de pan, por ejemplo) será mucho más conveniente, pues nos evitará subidas y bajadas energéticas poco interesantes.

El trigo sarraceno, además, tiene afinidad con nuestro sistema digestivo y es una alternativa genial para quienes tienen problemas por permeabilidad o inflamación de la mucosa del intestino. Asimismo, posee una fibra que alimenta nuestra microbiota intestinal y que, por tanto, contribuye con una mayor salud a nivel global.

Finalmente, es un alimento rico en sustancias antioxidantes (destaca la rutina) que, conjuntamente con su fibra, son grandes aliados de la salud cardiovascular y sistema circulatorio.

El trigo sarraceno es uno de los pseudocereales con mayores beneficios para nuestra salud: tiene un bajo índice glucémico, aporta una gran cantidad de fibra y es rico en antioxidantes.

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CUIDADO BÁSICO DEL TRIGO SARRACENO PARA BENEFICIARNOS AL MÁXIMO DE SUS PROPIEDADES

A la hora de preparar nuestro trigo sarraceno, es fundamental que dediquemos un momento -algunas horas antes de cocinarlo- a colocarlo en un recipiente con agua.

El remojo es importante pues minimiza la presencia de fitatos y de lectinas. Los fitatos o ácido fítico son sustancias antinutrientes que inhiben la absorción de nutrientes como el calcio y el hierro. Son “ladrones” de nutrientes. Las lectinas, por su parte pueden producir daño intestinal, sobre todo a personas con sensibilidad. Incorporando este humilde hábito de remojar nuestro alimento estaremos multiplicando sus propiedades y minimizando los posibles daños que pueda provocar.

Antes de cocinarlo, es muy importante poner en remojo el trigo sarraceno. De este modo eliminaremos los antinutrientes que inhiben la absorción de nutrientes.

Otra opción es la de germinar el grano. Esto, que es sin duda algo más laborioso, tiene la ventaja de que, además de disminuir muchísimo la presencia de antinutrientes, nos aporta una gran cantidad de beneficios nutricionales. Con el trigo sarraceno germinado podemos preparar una ensalada súper nutritiva, enriquecer nuestras cremas o smoothies si lo añadimos como topping o preparar nuestros deliciosos creps de trigo sarraceno (igual que si estuviera remojado).

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