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Soja texturizada: aliada proteica en la dieta veggie

Soja texturizada: aliada proteica en la dieta veggie

Conocida como la “carne picada” vegetal, la soja texturizada se obtiene de la harina de soja, de la que previamente se retira todo su aceite a través de la presión en frío, antes de ser cocinada en agua y finalmente secada. Podemos encontrarla en copos gruesos o finos, que una vez rehidratados y cocinados, obtienen un aspecto similar al de la carne picada.

Por esta razón, la soja texturizada es un alimento muy práctico para tener en la despensa, ya que al estar deshidratada, tiene una conservación de larga duración (eso sí, mejor guardarla en un bote de vidrio) y puede resolvernos aquellos días en los que parece que no haya nada en la nevera. Por otro lado, el hecho de tener un sabor bastante neutro, lo convierte en un alimento muy versátil, que podemos combinar con infinidad de verduras y salsas.

Sin embargo, su mayor ventaja es a nivel nutricional: es rica en proteína vegetal y baja en hidratos, ya que procede de la soja, la legumbre que más proteína aporta (unos 35 gramos por cada 100 gramos). No obstante, por tratarse de soja, debemos asegurarnos de que sea ecológica y libre de transgénicos, y no abusar de su consumo, pues contiene antinutrientes que dificultan la absorción del hierro, yodo y zinc.

La soja texturizada, además de ser un alimento rico en proteína vegetal, tiene una larga conservación y es muy versátil en la cocina.

Una dieta equilibrada y saludable debe basarse en ingredientes y alimentos naturales, sin procesar, tal y como la naturaleza nos los ofrece. Sin embargo, la soja texturizada resulta un alimento muy interesante y de gran ayuda, particularmente durante las fases de transición (cuando queremos pasar de una dieta omnívora a vegana) o simplemente para aquellos que desean eliminar el consumo de carne roja sin renunciar a platos que normalmente se elaboran con carne picada, como por ejemplo, la hamburguesa.

También resulta de gran ayuda para hacer más llevadera la dieta anticándidas, que es bastante restrictiva y limitada, y puede resultar frustrante. Los ingredientes como la soja texturizada aportan flexibilidad y placer cuando se requiere ser estricto con la dieta, algo a tener muy en cuenta a la hora de buscar cualquier mejora, tanto física como emocional.

CONSEJOS E IDEAS DE USO

Como hemos comentado, la soja texturizada contiene antinutrientes que dificultan la absorción de algunos minerales. Por ello, mi recomendación es cocinarla siempre con algas (kombu o wakame), pues de esta manera reajustamos el aporte de minerales.

Existen varias maneras de cocinar la soja texturizada.

Copos finos

  • pueden consumirse tal cual, aportando una textura crujiente al plato
  • rehidratados en agua
  • en salsa de tomate con especias o caldo de verduras (aportando así más minerales y sabor). Según la textura deseada, los cocinaremos o no.

Copos gruesos

Es preferible cocerlos- cuanto más grueso el copo, más cantidad de líquido necesitará.

Tras cocinarlos, podemos marcarlos con un golpe de plancha para recuperar una textura algo más crujiente.

Ideas

La soja texturizada sirve para elaborar boloñesas, lasañas, hamburguesas o incluso como toppings en cremas de verduras o ensaladas. Sin duda, ¡una aliada proteica y versátil en la cocina veggie!

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Artículo publicado en www.bioecoactual.com

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