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Claves para elegir la sal de mesa más saludable

Claves para elegir la sal de mesa más saludable

En sus “64 reglas básicas para aprender a comer bien”, Michael Pollan nos invita a tomar las riendas del uso de la sal, con una acción tan simple como descartar de la dieta aquellos productos del supermercado a los que se les ha añadido este ingrediente (seguramente en mucha mayor cantidad y peor calidad que lo que nosotros hubiéramos puesto) y, en cambio, optar por salar nosotros mismos nuestros alimentos (reales, sin procesar). En la cantidad que nosotros decidamos y con un ingrediente de buena calidad.

¿Por qué deberíamos controlar el consumo de sal? La sal, al igual que pasa con otros tantos alimentos, puede ser perjudicial para la salud, si se abusa de su uso, sobre todo si es de mala calidad.

En relación a la cantidad, se han hecho recomendaciones oficiales de no pasarse de 5 gramos diarios (una cucharita), para evitar problemas de tipo cardiovascular. En este sentido, ahora sabemos que la realidad es más compleja y que un muy bajo consumo de sal también podría comportar problemas, a la vez que es la relación sodio-potasio mucho más determinante en cuestión de salud cardiovascular y que la ciencia parece no estar ya tan segura de que exista una relación directa entre consumo de sal y problemas de corazón. Hoy sabemos que una buena parte de las enfermedades modernas, incluido el riesgo cardiovascular, está mucho más vinculado a la ingesta de azúcar que a la de sal.

EL SODIO ES NECESARIO

El sodio es un mineral necesario para vivir. Existe una relación sodio-potasio que debe mantenerse en homeostasis a nivel orgánico para no correr riesgos vitales. Mientras que el potasio es más fácil de conseguir a través de la alimentación, el sodio lo es menos y es por ello que la sal es interesante, porque es una de las formas más simples de incorporar este micronutriente en nuestra dieta. En su constitución, la sal es casi 40% sodio y el resto cloro.

La sal resulta un ingrediente muy interesante, pues el sodio es más difícil de conseguir a través de la alimentación.

LA SAL MÁS SANA

Sal del Himalaya beneficios

Pero, como dijimos, no cualquier sal. En relación a la calidad, el problema de la sal “escondida” en los productos alimenticios ultraprocesados es que suele estar en altas cantidades y es nutricionalmente muy pobre (refinada). Y, lo más curioso, es que se encuentra en los productos más insospechados. Se estima que aproximadamente el 70% del sodio que consumimos proviene de este tipo de alimento. Allí está el peligro.

Una buena noticia es que la nueva normativa de etiquetado de alimentos dispuso hace pocos años que ya no era posible reemplazar la palabra sal por sodio. Si lleva sal, la etiqueta dice sal. Y con esto queda al descubierto toda esa sal que estaba escondida detrás de un nombre que no todo el mundo conoce como sinónimo de sal.

Dicho esto, al momento de escoger una sal para utilizar en nuestros hogares, es fundamental que sea una sal sin refinar. Este tipo de sal aporta otros minerales, como calcio, magnesio o hierro. Luego, existen variedades muy concretas que son especialmente interesantes por su contenido en micronutrientes, como la sal del Himalaya, exótica y codiciada porque en su composición se han encontrado varios oligoelementos.

La mejor opción es escoger una sal sin refinar, que, a diferencia de la refinada, nos aportará otros minerales como calcio, magnesio o hierro.

La sal refinada suele estar vacía de minerales y, en cambio, enriquecida artificialmente de otros ingredientes y aditivos que no interesan. Las sales yodadas podrían interesar un poco más en dietas pobres en este mineral, pero normalmente con una alimentación adecuada no deberían haber este tipo de carencias.

Si no quieres correr el riesgo de consumir demasiado sodio, te recomiendo que, antes de apartar la sal de tu dieta, te deshagas de los productos alimenticios ultraprocesados, que suelen significar un consumo mucho más alto en sal que el simple hecho de utilizarla en la mesa o para cocinar. Así, no sólo podrás asegurarte de no pasarte en cantidad, sino que podrás escoger una de buena calidad que le dé sabor a tus platos y nutrición a tus células.

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