A este ritmo, no es raro que nos cueste conciliar el sueño, ni tampoco lo es que nos desvelemos en el medio de la noche llenos de ansiedad. Mucho menos original es que nos encontremos hechos polvo durante el día, sin mencionar que a veces hasta podemos sentirnos tristes o irritables por no descansar.
En nuestro interior se ha instalado la idea de que si frenamos perdemos el tiempo, ese tiempo que podría utilizarse para adelantar algún pendiente. Pero resulta ser que la cuestión no es tan matemática. Es más bien la calidad de ese rato la que marcará que sea útil , que lo disfrutemos, que valga la pena o no.
Y aquí es donde os sugiero hacer pequeñas pausas mentales que, aunque sólo duren unos minutos, nos permitirán volver a la carga con toda nuestra atención y creatividad. Con presencia. Hablo de cosas humildes y que no nos robarán demasiado tiempo: cerrar los ojos unos minutos y sentir nuestra respiración sin más, frenar a prepararnos aquella infusión favorita o simplemente estirarnos un momento en el suelo a escuchar una canción que nos inspire o a no pensar en nada. Es un pequeño regalo, un mimo que sólo nos puede beneficiar.
Cómo la alimentación nos puede ayudar a descansar
¡Pues de muchas formas! Para empezar, si somos capaces de dedicar un rato a elegir aquello que vamos a consumir, a salir a buscarlo, a prepararlo o a sentarnos a comer tranquilamente, entonces la alimentación ya nos ha hecho un lindo favor. Personalmente no encuentro mejor excusa para hacer una pausa en medio de mis actividades.
Pero hay más. Hay ya mucha evidencia acerca del estrechísimo vínculo que existe entre nuestro intestino y nuestro sistema nervioso. ¿Sabíais que alrededor del 90% de la serotonina se fabrica en el intestino? Y la serotonina no es más ni menos que nuestra hormona de la felicidad que, entre muchas otras cosas, nos ayuda a descansar.
Con lo cual podemos deducir que si cuidamos de nuestro intestino con una alimentación y hábitos saludables, también estaremos favoreciendo un estado de tranquilidad y bienestar.
Alimentos que relajan
Por otra parte, entre los alimentos, los hay que tienen la capacidad de relajarnos, tanto porque contienen estas sustancias químicas que desencadenan procesos fisiológicos de descanso, como porque poseen, por su propia naturaleza o por el tipo de cocción, capacidad de provocar un estado de calma.
Por ejemplo, el huevo , las semillas de calabaza , o las almendras son alimentos con un alto contenido en triptófano , una sustancia a partir de la cual fabricaremos serotonina y melatonina. La melatonina es otra de las hormonas que nos interesan especialmente, pues está directamente implicada en regular el sueño.
El pescado , que también es muy rico en triptófano , tiene además sus omegas, que son grandes amigos de nuestro cerebro. Algunas hortalizas y frutas (calabaza, tomate, plátano, piña, aguacate) también nos benefician porque tienen serotonina y varias de ellas además aportan magnesio, que facilita la relajación muscular. Entre los cereales encontramos la avena y el mijo como buenos aliados de nuestro descanso. Y la lista sigue.